Un problema recurrente en las organizaciones: Nuestros líderes no tienen herramientas para liderar a sus equipos de trabajo.

Cuándo una organización no logra los resultados que esperaba, puede decidir invertir dinero, tiempo y esfuerzo en buscar un cambio, pero puede ocurrir, que justamente termine encontrando más de lo mismo.

Por ello consideramos vital re-pensar el rol del líder en la organización.  Cuando hacemos mención al término “Líder”, nos referimos a aquel que en algún momento se atrevió a soñar con la organización que hoy tiene…y a aquellos otros que un día ese “dueño” puso al frente, para que colaboren en la dirección de la compañía.

¿Alguna vez te has preguntado que liderazgo hay en tu organización?  Tener en claro qué líderes se tienen, nos puede dar una primera imagen de qué siente la gente que forma parte del proyecto organizacional.

Los líderes, ¿transmiten tranquilidad en momentos de inestabilidad, de incertidumbre, o transmiten estrés?  ¿Cómo puede el personal ser productivo al objetivo de la organización si sus sentimientos hacia la misma son encontrados, si lo que reina es el desconcierto, por ejemplo?

Podemos decirle a una persona cuantas horas va a trabajar para una empresa, pero no puedo obligarla a comprometerse con ella.  Resulta de fundamental importancia en este aspecto, el líder; como la figura que puede fomentar lealtad en los trabajadores,  prepararlos para los momentos más difíciles que le puede tocar vivir a la compañía o desarrollarlos para afrontar las desafíos y oportunidades que se le presente a lo largo de su carrera en la misma.

Repasemos la formación…

La visión que el líder tiene del negocio es la base para su subsistencia, pero si no logra que la gente a cargo comparta esa visión, seguramente la brecha existente entre sus aspiraciones y los resultados alcanzados será amplia.

Por ejemplo en situaciones de crisis, como puede ser el caso de una reestructuración, se exige a los líderes estrategias que aseguren una rápida consolidación para estabilizar las organizaciones. Su función se vuelve vital para redefinir roles y responsabilidades sin perder tiempo, además, por supuesto, de asegurar el alineamiento y compromiso de toda la compañía a las estrategias definidas.

Ahora, un proceso objetivo de definición de roles que me asegure que cada persona esté en el lugar correcto y pueda rendir al máximo de su potencial, requiere efectuar evaluaciones de talento objetivas.  Es aquí donde el tema de la formación se vuelve una herramienta imprescindible de trabajo. La persona que visualiza una oportunidad de negocio, no tiene, precisamente, porque ser una experta innata en el manejo del personal y en las técnicas y herramientas de trabajo que pueden garantizarle una correcta utilización del capital humano con que cuenta la compañía.

Con líderes de edad y experiencia, o con management joven y con empuje para hacer frente a situaciones críticas, las empresas deben saber no solo con qué profesionales cuenta, sino cuales son las áreas que debe procurar desarrollar en cada uno.

En la formación de un líder, un gran reto a lograr es que pueda desarrollar sus “habilidades en la conducción del personal a cargo”.   Una de las cuestiones fundamentales en tal empresa, es conseguir que “nuestros líderes” puedan reflexionar con sinceridad sobre sus áreas de aprendizaje, sobre sus características a trabajar y que tengan una actitud de apertura hacia la mejora y el cambio.  Por otro lado, que esa misma apertura, también esté dada por el “Jefe del Jefe” o el “Líder del Líder”.

Tras la reflexión, será inevitable que se presenten algunas preguntas importantes:

¿Cómo podré realizar todo aquello de lo que estoy siendo consciente que necesito cambiar, mejorar, fortalecer?

Además, ¿Quién me va a ayudar? No podemos olvidar la “soledad” en la que un líder debe convivir en muchos momentos de su día a día ante colaboradores o dirigidos.

La tarea del liderazgo consiste en creación, pero también en desarrollo e integración. El desafío es transformar a los seguidores en un conjunto equilibrado capaz de sostener una acción unificada y cooperativa.

Desde esta mirada, sostenemos que uno de los grandes desafíos de los líderes, jefes, gerentes, supervisores o todo aquel que tiene personal a cargo; es como lograr “Crear poder de acción” en sus equipos a cargo.

 

Romina Balayn

Coach + Consultora + Profesora

@creandopoderdeaccion

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